Presentación.
En ocasiones nos podemos encontrar familias con la preocupación natural por algunas materias, especialmente matemáticas, lengua, idiomas… y a veces no nos damos cuenta de la importancia en el desarrollo y aprendizaje que nuestros hijos e hijas pueden realizar a través de las “otras” asignaturas. Para concretar estamos hablando de las materias que tienen que ver con el desarrollo artístico, la educación física y especialmente nos centraremos en la música.
Por tradición, por lo que está demostrado hace décadas, y además defendido por los últimos estudios de la neuroeducación, el aprendizaje musical potencia de una manera directa una larga lista de valores y capacidades.
Algunos de ellos son:
- Favorece la sensibilidad y el desarrollo emocional: Los estudiantes de música pueden tener una mayor sensibilidad además de tener una mayor empatía hacia otras culturas.
- A través del ritmo, de las canciones y de las danzas, los alumnos y alumnas pueden disfrutar al tiempo que descansan y están más preparados para adquirir nuevos conocimientos en las demás materias que trabaja el currículo.
- Se fomenta la creatividad de los niños y niñas ya que ellos mismos pueden crear canciones, melodías y ritmos hechos con los diferentes instrumentos musicales y, por supuesto, la voz.
- Se aprenden nuevas formas de expresión y aprendizaje: La música también es una forma de expresar lo que se piensa o lo que se siente.
- Además, la educación musical también está relacionada con otras materias y representa un fantástico medio para trabajar de forma transversal otras disciplinas. Así mismo los estudiantes que comienzan su educación musical desde pequeños desarrollan las áreas del cerebro relacionadas con el lenguaje y razonamiento.
- Se desarrollan los sentidos: Se aprende a escuchar mejor y se adquieren habilidades motrices al tocar los instrumentos.
- Favorece el optimismo y el bienestar: No son pocas veces las que se ha dicho que la música puede cambiar el estado de ánimo de una persona. Pues el de los niños y niñas también. La música, una canción o simplemente un ritmo puede llegar a tranquilizar y calmar a un alumno o alumna que por ejemplo esté nervioso o enfadado.
- Ejercita la memoria: Incluso cuando se toca leyendo una partitura, los estudiantes de música están usando su memoria.
- Los alumnos y alumnas a través de la música aprenden la importancia de mejorar su trabajo y la disciplina, ya que la música requiere una constante reflexión y compromiso con el esfuerzo. Esto genera un sentimiento de logro, mejorando la autoconfianza y autoestima. Aprender a interpretar una pieza musical en un instrumento puede ser todo un reto, pero un reto que se puede alcanzar y que les hará sentirse orgullosos de sus avances.
- Incrementan su coordinación: Los/as alumnos/as que tocan un instrumento mejoran su coordinación. Como sucede en los deportes, los niños y niñas pueden mejorar sus habilidades motrices al aprender música.
- Puede ser una manera de “enganchar” a los niños y niñas a los que les puede agradar más el ir a la escuela. Incluir una materia como la música, puede ser una bonita invitación para todos o incluso alumnado con baja motivación.
- La música estimula la imaginación y la curiosidad: Introducir música desde los primeros años de la infancia ayuda a desarrollar una actitud estimulante y positiva al aprendizaje y la curiosidad.
- Los/as niños/as aprenden a trabajar en equipo. Al pertenecer a distintas agrupaciones musicales, como una orquesta, banda o coro, descubren la importancia de la intervención de cada uno de los componentes y la relevancia del respeto y el compromiso con los demás.

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