miércoles, 17 de febrero de 2021

NUEVA VISIÓN PRODUCTIVA UNIVERSITARIA


 





La revisión de estos planteamientos permitirá confrontar la intervención de

los actores del proceso educativo  para  la  produccion. La responsabilidad del docente en la

generación de escenarios de formación liberadores que permitan desplegar

el intelecto, la creatividad y el cuestionamiento de la realidad con base en

estilos de vida. La contribución de los estudiantes generada

fundamentalmente por las complejas situaciones que se expresan en un

salón de clases producto de las interacciones profesor – estudiante –

contexto institucional. El conocimiento de la autora en la facilitación de los

saberes económicos, la organización de los contenidos en su práctica

pedagógica, esquemas de integración a la realidad conducente a la

resolución de problemas. Los datos producto de las indagaciones serán el

primer paso para fundamentar las reflexiones que permitirán tener una visión

holística de la realidad.


La labor investigativa estará relacionada con el enfoque cualitativo que

permite interpretar las indagaciones hechas a los sujetos de estudio para

posteriormente establecer las relaciones que hay con el contexto. Además,

se ilustrará la realidad en su ambiente natural, sin ser alterada e

interpretándola tal como lo suministraron los sujetos involucrados. Se

pretende construir la comprensión del fenómeno a través de la descripción

de los eventos desde la mirada de los participantes y la observación de su

conducta, como lo sostiene Sandín (2003:17)


La investigación cualitativa es una actividad sistemática orientada

a la comprensión en profundidad de fenómenos educativos y

sociales, a la transformación de prácticas y escenarios

socioeducativos, a la toma de decisiones  y también hacia el

descubrimiento y desarrollo de un cuerpo organizado de

conocimientos  productivos   reales.

En ese sentido, se obtendrá información de los sujetos de estudio en su

práctica cotidiana desde su contexto con el fin de recabar insumos que

pudieran servir en los escenarios de transformación que requiere la

universidad y que tiene sus ramificaciones en lo social, económico, político y

cultural.


Para llevar a cabo la investigación se utilizará el sendero etnográfico, en el

cual el investigador se involucra como parte de los sujetos de estudios en el

escenario donde se desarrolla la situación, para interactuar y conseguir

testimonios. A tal efecto, Good (1985: 52) sostiene que en la etnografía es

“necesario adentrarse en el grupo, aprender su lenguaje y costumbres, para

hacer adecuadas interpretaciones de los sucesos,… no se trata de hacer una

fotografía con los detalles externos, hay que ir más atrás y analizar los

puntos de vista de los sujetos y las condiciones histórico-sociales”.


Es importante que el abordaje inicial se realice de una forma directa y se

revele la intención de la investigación y el uso que se le dará a los datos

recabados. Esto generará un clima de confianza que permitirá a los

informantes claves expresar sin reservas sus opiniones, sentimientos y

posturas sobre la situación estudiada. Sustenta Good (1985: 70) que:

Los etnógrafos tienen mucho en común con los novelistas, los

historiadores sociales, los periodistas y los productores de

programas documentales, pues dan muestra de extraordinaria

habilidad en la agudeza de sus observaciones, la fineza de su

oído, la sensibilidad emocional, la penetración a través de las

diferentes capas de la realidad, la capacidad de meterse debajo

de la piel de sus personajes, sin pérdida alguna de capacidad

para valorarlos objetivamente. Es una mezcla de arte y ciencia,

en la que el autor inserta también la educación. No se trata de

escribir una obra de ficción, se constituye en un método de la

ciencia posible de ser validado íntegramente y en cada uno de

los procedimientos y análisis que se hagan, aunque va a estar

determinado por el estilo del investigador, de sus sensibilidades y

de la comprensión, propiedades, atributos y habilidades.

Bajo esta óptica, la autora, en su rol de intérprete, tanto de lo observado

como de las interacciones con los involucrados en el hecho investigado,

utilizará la mayoría de sus sentidos y, desde la alteridad entender la posición

del otro para valorar y comprender la realidad como elementos

fundamentales para incorporar lo subjetivo y objetivo en el análisis de lo

encontrado donde la opinión particular del investigador, y su posición ante el

tema, jugará papel fundamental para el desarrollo del trabajo y las

aportaciones a que den lugar los resultados. De allí que sea posible afirmar

que la etnografía se convierte en la vía para aumentar el conocimiento sobre

el quehacer de un grupo de sujetos. Permite tener nociones de

comportamientos de individuos que no pueden verse a primera vista pero

que salen a la luz en la interacción cotidiana.


En tal sentido, será necesario abortar a informantes claves cuidando su

selección y tomando como criterio de prioridad a la persona que pudiera

aportar más cantidad y mejor calidad de información. Se sostendrán

entrevistas en profundidad orientadas a través de un guión de entrevista que

permita sostener las ideas de la conversación. Los datos obtenidos serán

revisados continuamente y registrados en forma descriptiva hasta conseguir

la saturación de los testimonios.


De las indagaciones realizadas, surgirán categorías que permitirán la lectura

con mayor claridad de la problemática; por ello, la información será descrita a

través de un análisis reflexivo de las ideas de donde surjan nuevas sendas

para la formación de los individuos en el campo de las ciencias económicas

hacia una educación popular y productivaen la Universidad Politécnica

Territorial de Paria.

LA ECONOMIA Y SU IMPORTANCIA PRODUCTIVA.





 Los docentes, en el campo de los saberes económicos, tienen la idea que el

estudiante y  docentes aprende únicamente en el aula de clases y programa sus

escenarios de formación como si este no tuviese un capital cultural previo y

ellos son los dueños absolutos del conocimiento. Los profesores son los

transmisores, los que imparten nociones, los que dirigen la actividad

académica y en algunos casos tratan a sus discípulos como seres

irracionales que no saben nada de medios de producción, formas de

propiedad, fijación de precios, acaparamiento, especulación, usura;

olvidando que el saber cotidiano con que sus alumnos llegan deben fundirse

con el nuevo saber académico puesto que estos son improbables de

eliminar. Al respecto, Bourdieu (1990: 287) sostiene:


La teoría más resueltamente objetivista debe integrar la

representación que los agentes se hacen del mundo social y, más

precisamente, su contribución de la visión de ese mundo y, por lo

tanto, a la construcción de ese mundo por medio del trabajo de

representación (en todos los sentidos del término) que efectúan sin

cesar para imponer su propia visión del mundo o la visión de su

propia posición en ese mundo, de su identidad social.

Es importante resaltar que cuando el alumno interviene en su formación en el

campo de los saberes económicos y expresa sus opiniones sobre los temas

más comunes de economía tratados es más fácil que él constituya los

nuevos conocimientos y se plantee interrogantes que le despierten su

motivación por investigar; además de sentirse dentro del grupo como un

miembro al cual se le respeta su singularidad.


Es así como los actores que interactúan en un escenario, deben participar en

un plano de igualdad en el proceso de formación en el campo de los saberes

económicos; ya que el alumno pueda aportar los conocimientos que

componen su capital cotidiano y abrirse para recibir nuevas nociones

siempre que los docentes no procedan como los dueños absolutos del saber

y utilicen los aportes de sus discípulos para la construcción de ideas que

fortalezcan la integración de la comunidad a las redes productivas para la

satisfacción de las necesidades sociales de sus miembros. Lo que crea un

ambiente de entusiasmo generado por la activación de su estructura

subjetiva producto de que la persona, que para él, es su guía inicie el estudio

de diferentes temas tomando como base el saber que el trae de sus

experiencias previas, porque permite que el joven despliegue una valoración

de su autoestima positiva.


Como se puede visualizar, los aportes de capital realizados por los alumnos

en su proceso de aprendizaje en el campo de los saberes económicos

pueden ser aprovechados para involucrarlos completamente en su formación

lo que logra en ellos satisfacción por la incorporación e incremento de su

ventajosa experiencia.


Es común escuchar a estudiantes preguntarse ¿Dónde es aprovechable lo

que le enseñan en el campo de los saberes económicos,  para  la  vida? ¿Para que

funcionan los modelos de gestión de las unidades productivas,? ¿Qué pasa

en su entorno con respecto a toda esa teoría económica? ¿Lo que está

afuera de los límites de su comunidad es tan importante como para que el

aprenderlo le genere calidad de vida? ¿Quién explica la contribución que

pudiera tener al bienestar socioeconómico del entorno donde residen las

unidades productivas? ¿Cómo participan los miembros de la comunidad en

los procesos económicos y en su contraloría? Aquí es cuando comienza el

debate por saber si se entendieron los nuevos conocimientos o si están

formando jóvenes que viven en una comunidad y no sabe cuáles son sus

carencias y lo que es peor no está interesado en participar en un cambio

social. Entonces, si los estudiantes son sujetos de su correcto aprendizaje

no debería él plantear sus intereses, sus incógnitas, inquietudes.  En  tiempos

de  cambio   se   debe  producir   hechos  tangibles,  reales  la    produccion

real   y   practica.


Los docentes en el campo de los saberes económicos deben tomar ese

deseo de saber de sus discípulos para involucrarlos con su cotidianidad. Que

en su participación pueda formular lo que piensa, ¿qué requiere saber sobre

los sistemas de incentivos a la producción regional y local? por ejemplo,

¿qué ha aprendido sobre el sistema de estímulos para impulsar la pequeña y

mediana empresa? y ¿qué le falta sobre cómo influye una unidad productiva

en el bienestar socioeconómico del entorno comunitario?. Que saque desde

su interior lo que siente respecto a los acontecimientos sociales y

económicos que lo rodean y como él participará en su solución.


Por otro lado, Morin(1990: 108)permite argumentar que la enseñanza

universitaria constituye un proceso complicado e integrador que implica la

interrelación, interacción del estudiante universitario con el conocimiento

pertinente de la disciplina, el docente, las estrategias y los medios didácticos,

dentro de un contexto y ambiente de aprendizaje en el aula.


El aprendizaje en las universidades implica una estructura dinámica o

sistema complicado. El significado de cada componente del sistema como

por ejemplo conocimiento, estudiante, docente, estrategias, medios

didácticos, contexto y ambiente de aprendizaje, están interrelacionados e

interconectados con otros. Es decir, están en función del todo y cada

elemento es necesario para definir a los restantes. En efecto, el proceso de

aprendizaje podrá ser entendido, comprobado y valorado en forma integrada.


El estudiante universitario, es un ser sujeto organizador y autónomo. Es por

ello que es producto y productor de conocimiento en interacción con el

ambiente que lo rodea. Constituye una unidad complicada integrada por

diferentes dimensiones (biológica, afectiva, cognitiva, social, ética, valorativa,

espiritual y física) y elementos intrínsecos que forman una red de relaciones

que permiten su aprendizaje.


Esto pone de manifiesto que el aprendizaje en los escenarios de formación

del campo de los saberes económicos se da en un escenario en el cual se

complementan lo íntimo del alumno representado por su deseo de instruirse

y los factores presentes en su entorno que requiere para formarse. Este es

un proceso complicado porque en él se deben tomar en cuenta muchos

dispositivos que son esenciales, como los hilos de una red dependientes

entre sí.


La complicación del proceso inicia con el alumno ya que él es un sujeto

integral en el que convergen elementos como su percepción de la vida, sus

pensamientos, acciones, hábitos sociales, entre otros. Al mismo tiempo que

involucra factores externos como el conocimiento, el propio docente, la forma

en que son transmitidas las ideas y las herramientas didácticas utilizadas en

el campo de los saberes económicos.

EL CURRICULO PRODUCTIVO REAL Y PRACTICO.




 


Una versión tecnocrática del docente, en la que no se cree que el proceso de

diseño y ejecución de los contenidos de los programas de los saberes del

campo económico deba ser una mancuerna, ha hecho que se perciba a los

profesores como simples profesionales preparados para transmitir una serie

de conocimientos aprendidos por él sobre esta área en particular; sin que

importe lo enriquecedor de las diferentes experiencias que puedan aportar

sus discípulos en los escenarios de formación, ni cual sea su cultura, ni las

vivencias en su comunidad respecto a los dificultades económicos, ni

tampoco que talentos tengan para solucionar problemas en relación con los

temas expuestos. Donde  se debe destacar el  currículo productivo

En ese sentido, “los procesos de la Universidad

tradicional, se vinculan a la práctica del currículo apegado a la clase y la

materia como la base del ejercicio docente y la trasmisión del conocimiento

como proceso de enseñanza” (Ministerio del Poder Popular para la

Educación Universitaria. 2014: 16).


Al parecer, cobran mayor importancia los contenidos que el estudiante como

sujeto creativo; se olvida que el pensamiento es una actividad humana

innata, rutinaria, inherente al ser. Por naturaleza los jóvenes buscan

respuestas y es papel de sus docentes motivar esta actitud y exaltar la

capacidad que ellos tienen para reflexionar críticamente sobre las

implicaciones que tiene en la economía de su comunidad todos los eventos

sociales, financieros y políticos en los que está sumergido el país. Es

responsabilidad del profesor plantearse cuestionamientos sobre lo que se

enseña, como se debe hacer y cuál es su fin último. El proceso de

aprendizaje no debe ser una enseñanza de habilidades o un adiestramiento

simple, sino una educación de seres que formaran parte de una sociedad

emancipada.


Sin embargo, los salones de clases son lugares en los que el control y el

poder se conjugan con las formas de impartir el conocimiento y se convierten

en sitios donde los valores, el discurso y las relaciones sociales envuelven

exclusión. En ellos se legitima la autoridad, la lucha por imponer ideologías,

la sumisión y la pasividad. Se proyecta, muchas veces, a un hombre

indiferente ante las injusticias sociales, políticas y económicas;

deshumanizadas en su compromiso por comprender las necesidades de su

entorno y la lucha por mejorarlas.


Por otro lado, Freire (2004:13) asegura que contrario a lo que

tradicionalmente sucede el docente debe buscar “que el educando mantenga

vivo el gusto por la rebeldía, que agudice su curiosidad y estimule su

capacidad de arriesgarse, de aventurarse”. Este pensador reflexiona sobre lo

importante que es nunca dejar de buscar nuevos conocimientos. El proceso

educativo implica que los estudiantes escuchen las disertaciones de los

profesores de los saberes económicos y decidan debatir sobre las diferentes

posturas, desde sus distintas experiencias y con sus propias identidades

culturales. Un educador que está convencido que tiene la verdad absoluta

sobre estos temas avasalla la tendencia crítica de sus estudiantes, no

permite que estos desarrollen su interés por investigar y por ser autónomos

en la construcción de su propio pensamiento y en la propuesta de soluciones

a dificultades cotidianas.


Además Freire (2004:12) plantea que “quien forma se forma y se re-forma al

formar y quien es formado se forma y forma al ser formado”, por lo tanto el

docente del los saberes económicos no es el propietario del conocimiento,

sino por el contrario debe auspiciar en sus discípulos su propio

discernimiento. Ser maestro no es tomar un cúmulo de ideas y vaciarlas en

un hueco en el cerebro de sus estudiantes, más bien es aprender junto a

ellos. Es compartir en un mismo escenario de formación la visión de cada

uno de los actores sobre el aparato económico productivo, los servicios que

el Estado está en capacidad de dar y las respuestas a las necesidades de los

ciudadanos, por ejemplo. Los pensamientos no son estáticos por lo que un

catedrático no termina nunca de aprender. Un pedagogo curioso colabora

con sus alumnos en el perfeccionamiento de su imaginación, su percepción,

su capacidad de confrontar ideas.


Está claro que esta postura para enseñar requiere que el profesor de los

saberes económicos permanentemente este abierto a asumir desafíos

respecto a las vinculaciones educativas dentro del salón de clases con las

transformaciones del sistema económico y la seguridad social. Esto implica

tomarse el tiempo para escuchar lo que tienen para decir sus estudiantes y

respetar su noción del mundo. Educar no es sólo tener una metodología,

también conlleva atreverse a reconocer lo nuevo, lo que es diferente, a

aceptar la crítica, la rebeldía contra la imposición, deslastrarse de posturas

ingenuas para formar individuos que se conecten con sus sociedades.


Cada momento histórico ha tenido su propio sistema educativo adaptado a

sus necesidades económicas. Al presente, la adecuación requiere

transformaciones educativas, negociaciones entre los beneficiarios de la

enseñanza e innovaciones en los escenarios donde se efectúa la formación.

Bourdieu (1990:245) se refiere a este espacio social como un campus a

“cuya necesidad se impone a los agentes que se han adentrado en él, y

como un campo de luchas dentro del cual los agentes se enfrentan, con

medios y fines diferenciados según su posición en la estructura del campo de

fuerzas, contribuyendo de este modo a conservar o a transformar su

estructura”.


En un campus participan varios agentes (individuos). Estos echan en

posición de dominación o subordinación para obtener un capital. Pero esos

agentes tienen un habitus que representa su carga subjetiva, lo que está en

su interior. Por lo tanto, el individuo tiene una estructura objetiva

representada por el campus (escenario de formación) y el capital (nuevo

conocimiento, reconocimiento y relaciones) y una estructura subjetiva en la

cual el agente se relaciona con su interior, su percepción, su visión del

hecho, lo que sabe desde lo vivido.


En ese sentido, en las universidades se presentan diferentes escenarios de

formación en los que participan docentes y estudiantes y cuyo fin es la

obtención de nuevos conocimientos. Para ello, es importante que se tenga

claro en calidad de que se desea intervenir en el proceso; con una postura

dominante participando en su propia formación, interviniendo en la

construcción del nuevo conocimiento, buscado soluciones a los problemas

sociales y económicos en las que está inmersa la comunidad a la cual

pertenece o con una posición subordinada recogiendo las semillas que el

docente les da, sin críticas, sin reflexiones, sin aportes y sin saber para que

usar ese nuevo conocimiento, sin mostrar lo que sabe del tema y como

pudiera incorporarse a la estructura final de lo aprendido.

LA PRODUCCIÓN VISION DE CAMBIO EDUCATIVO.


 






Para poseer una visión crítica, que trascienda la caracterización simplista es

necesario enfrentar el laberinto de problemas y los retos que requieren

contestaciones en forma de verdadera transformación,  de  la  

educación   mediante   un esquema productivo  real  e  innovador. 




Por lo tanto, en

palabras de Peñalver, L. (2017: 3)

Los procesos de gestión y de  producción que requiere la educación (léase también:

formación) venezolana en general y la educación universitaria en

particular, exigen desplegar teodolitos epistemológicos que

permitan visualizar los accidentes, las rugosidades topográficas de

lo que ha venido siendo y lo que de cierta manera es lo educativo

venezolano. Ahora, tal acercamiento a ese complejo campo de

problemas, no sería conveniente calificarlo, exclusivamente, como

un estudio situacional o un análisis de situaciones, un profundo

estudio diagnóstico y ... tarea culminada. El asunto, más bien, hay

que colocarlo en una perspectiva de máximo interés institucional,

de referencia actitudinal de quienes estamos involucrados, de

pulsión ética, de concebir y excitar nuevas experiencias, de

auténtica voluntad  y  labor   productiva.


Esto debido, a que la formación educativa, es sin duda una manera de

existir, de forjar espacios para la ecuanimidad, la libertad, las disputas, la

severidad, la inseguridad, la política, el subjetividad, la crítica, el especular,

las inquietes, etc. Formar para transformar, puede generar nuevos aspectos.

Los saberes parcelados no permiten estudiar el todo y necesitan de una

discusión creativa. Una distinta formación lograría favorecer la búsqueda de

una nueva orientación de las instituciones universitarias. En donde la

formación, tenga la perspectiva de una nueva práctica de existir, con

pertenencia e independencia; para fortalecer espacios de formación donde

ciencia y cultura coexistan.


Es la formación el arte de la coexistencia y centro de vida, en que cada

pensamiento, cada suceso, cada instante transita sobre escenarios de

libertad. Imaginándose una independencia diferente, concebida como

soberanía, como autonomía, como un hecho que modifica, transforma al

estudiante en alguien diferente. Es vivir con valores (tolerancia,

transculturalidad y dialogo), involucrando responsabilidad ética, aceptando

muchas realidades, el coloquio creativo entre disciplinas, aproximándose al

dogmatismos y a la prácticas, reuniendo la utopía y el sentimentalismo como

promotor de saberes.


La sociedad pide profesores que en su trabajo cotidiano efectúen más que

un traspaso de conocimientos. El hecho de enseñar envuelve interacciones

más complejas que involucran una serie de símbolos, afectos, valores,

comunicación entre otros. De allí que los escenarios de formación en los

saberes económicos requiere de un educador que sea competente para

asistir a sus aprendices en su proceso de aprender a actuar, pensar y

desarrollarse como ser humano y vincular la creación del nuevo conocimiento

a las comunidades adyacentes, a la búsqueda de soluciones a sus

problemas y a la generación de una mejor calidad de vida. No obstante, se

evidencia que en los espacios de formación la existencia de una influencia

dominante, por parte del docente, de este en el reforzamiento de respuestas

explicitas y controladas.


La idea de que el maestro es un modelo de virtudes, un manantial de

sabiduría desde el cual sus alumnos aprenderán capacidades y habilidades

para afrontar sus compromisos laborales es obsoleta. Cuando un docente

aporta sus conocimientos, en los saberes económicos, lo debe hacer desde

la humildad de esperar que sólo sean punto de partida para promover en sus

alumnos inquietudes por ampliar el tema, por buscar herramientas que les

permitan vincular esos nuevos conocimientos con los problemas que lo

rodean y lo más importante llevar esos aprendizajes hasta donde tengan un

impacto social positivo.


En concordancia con esta postura, Giroux (1990:31) sostiene que “el

creciente desarrollo de ideologías instrumentales que acentúan el enfoque

tecnocrático tanto en la formación del profesorado como de la pedagogía en

el aula”, es un inconveniente que hace que el conocimiento que se transmite

en el aula de clases sea igual para todos los alumnos y que además sean

examinados de la misma manera haciendo a un lado el aporte que tanto

docente como estudiante le pudiera ofrecer a la ciencia a través de un

discernimiento intelectual, creativo y critico. Para Giroux (1990: 39) el

profesor es un “receptor pasivo del conocimiento profesional y apenas

interviene en la determinación de la sustancia y orientación de su programa

de preparación”; es decir, es un sujeto que repite mecánicamente lo

instrumentado por otros, un maniquí que no tiene autonomía en el desarrollo

de la planificación académica y está atado a un curriculum que no permite

ser criticado, ni discutido, ni puesto en tela de juicio, sólo hay que aplicarlo.


Son entonces los contenidos de los saberes, en nuestro caso, económicos

cadenas de fuerza que son informados por los docentes a los alumnos, sin

que medie alguna forma de pensamiento crítico, reflexivo, participativo e

innovador. Giroux(1990:171) sostiene que existe una predisposición a

mecanizar la labor docente simplificándola a “gestionar y complementar

programas curriculares en lugar de desarrollar o asimilar críticamente los

currículos para ajustarse a preocupaciones pedagógicas específicas”. Según

esto, el docente se limita a ejecutar los contenidos programáticos en el

campo económico y a evaluarlos según está establecido; convirtiéndose en

responsable de formar sujetos que no se involucran activamente en los

cambios sociales y no estarán formados para las funciones requeridas en un

entorno democrático ni en su ámbito territorial. Debe ser entonces, el

docente, una persona que constantemente inculque en sus aprendices

pensamientos de cambios productos de una evaluación de su habitad donde

están sumergidos.


Sin embargo, la enarbolada autonomía del docente para generar estos

propósitos de cambios no es más que una palabra muy utilizada en los

discursos porque en la realidad en el aula de clases no se enseña el valor de

la transformación social, el compromiso que se tiene en la construcción de

relaciones democráticas y equitativas con todo el territorio circundante, no

existe otras alternativas a las formas de enseñar y trabajar en el salón, el

profesor se limita a proporcionar conocimientos sobre una rama del campo

económico; convirtiéndose en quien ejecuta la metodología preestablecida

que no genera en los estudiantes el interés por introducirse en las formas de

vida que componen su entorno educativo.


Por años, el ser humano se le ha educado para desarrollar destrezas y se

mató su pensamiento, su capacidad de reflexionar sobre la causa de las

cosas, se le cerceno la oportunidad de participar activamente en su

formación y no debido a la falta de iniciativa de cambios, sino porqué al

poder económico y político no le convenía otras posturas educativas, que se

involucrara con sus vecinos y trasladara el saber popular a las aulas de

clases para desde su perspectiva y sus acciones les dieran sentido a la

práctica social. Cada corriente política nueva establece reformas que no

corresponden a las necesidades de los alumnos ya que ellos no son

consultados para hacerlas. Históricamente, las reformas no han tomado en

cuenta el papel que debe representar el estudiante como líder, como fuente

de cambios en sus comunidades, como individuos críticos, sino por el

contrario se ejecutan supuestas transformaciones que no son más que

objetivos diseñados por expertos ajenos a las realidades que se viven en los

escenarios de formación, en las comunidades y en los hogares de los

estudiantes diariamente.


La oscuridad en el camino a transitar, necesita una nueva perspectiva de la

formación en la estudiante, la tan invocada transformación del pensamiento,

la cual converge en infinidad de agendas y disposiciones en la búsqueda de

cambios el proceso de enseñanza y aprendizaje a través de varias voces

donde en las que lo diverso coexiste. Ello demanda traspasar las

afirmaciones de propósito, para ir descubriendo desde dónde percibimos la

formación del estudiante y hacia dónde se tiene que ir con su transformación.

A partir de allí, se diseña el diálogo entre dispositivos fundamentales en lo

humano en el que el conocimiento se aprende de lo diverso. Desde aquí la

formación de los estudiantes tiene que renunciar a la burocratización y a la

escrupulosidad del pensamiento y aproximarse a la pluralidad. Debe

cimentarse en afrontar las dificultades de la comunidad para unir la cognición

a lo sensitivo. Prestar atención a las discrepancias históricas entre la

contexto y la perspectiva que tiene de ella el estudiante, para ir hacia la

exploración de nuevos equipamientos cognoscitivos, formando así una

transformación del conocimiento.

EL DOCENTE PRODUCTOR REAL


 



Lograr la  promoción    del   docente  productor, investigadores innatos, 

apunta a especular sobre un nuevo pensamiento y accionar en los

 escenarios de formación de los saberes económicos hacia una forma 

de creación de conocimiento más complicado, amplio e investigativo que 

responda con soluciones a un mundo repleto de problemas financieros, 

ecológicos, raciales, de alimentación, políticos entre otros.


El entorno tan cambiante en el que se desarrolla el momento histórico exige

que en los espacios de formación se haga énfasis en la construcción de un

conocimiento, que no sólo sea evaluado con una calificación final, sino que

tenga pertinencia social. Con una participación activa en el entorno educativo

y que recoja mediante un proceso investigativo riguroso, confiable y ético el

sentir de su territorio y se traslade a las aulas de clase para ser compartido,

estudiado reflexivamente de modo que se pueda retroalimentar a las

comunidades con soluciones a sus problemas socio-económicos,  influye

en  el   rol  productor tangible   del docente, en  tiempos   de  cambio.



Se trata de acoplarse, escudriñar, identificarse con el entorno social,

apropiándose de las características de las comunidades circundantes para

generar amplias transformaciones que surgirán como resultado de la nueva

percepción del estudiante respecto a su contexto; ya que los jóvenes, se

apoderan del conocimiento cuando es establecido por ellos, si lo afrontan, si

se conectan, si lo comparten, si lo viven, si puede confrontar la veracidad de

las nuevas ideas con su interacción con su cotidianidad,  los   planes,  programas

y   proyectos   deben iniciarse   con el acompañamiento   del   docente.


La idea de un docente como notable fuente de conocimiento es obsoleta en

un período de cambios,  el   docente   debe   cambiar  

su   visión de   solo   dador  de  clases,  este   no  es   solo 

productor  de   conocimiento   debe  producir   elementos   tangibles. 

En los espacios de enseñanza de los saberes

económicos el debate se establece entre los antecedentes, discernimiento,

experiencia y aplicación inmediata en la existencia. Los estudiantes y

profesores están llamados a ser sujetos dinámicos, con roles importantes de

incesante transformación y sin la imagen acostumbrada de una educación

indiferente. El escenario de formación, se vuelve entonces en un espacio de

responsabilidades que consiente entender cuáles son las informaciones

destellantes y cómo hacerlas eficientes para todos los seres humanos que

habitan el territorio de influencia.


No se trata de conocer todo lo referente a los saberes económicos, sino más

bien de cuestionar lo que se está haciendo, lo que se produce en los

escenarios de formación con respecto a estos saberes. Debatir sobre la

manera en que se interactúa con el entorno social y  productivo, con el colectivo, con la

diversidad de discernimientos y opiniones y el transitar del humano para una

cimentación de conocimientos desde la óptica del compromiso, de las

necesidades del hombre y del planeta en que vivimos. Además, una actitud

crítica permite a los estudiantes incluirse más con el proceso de enseñanza y

aprendizaje enriqueciéndose a partir de su entorno y generando

herramientas que le permitan progresar como futuro profesional y como ser

humano.

CADENAS PRODUCTIVAS AGRÍCOLAS Y PECUARIAS.


 





La  universidad no es un lugar en el cual se establecen

escenarios de formación con el propósito de producir conocimiento que

posteriormente será comercializado con fines de lucro .Tampoco debe formar

parte de la cadena de producción del sector privado, quienes creen que con

financiar investigaciones son los dueños de los resultados sólo para su

peculio. Por el contrario, el conocimiento que se desarrolla en los escenarios

de formación universitarios debe estar dirigido a resolver los retos sociales

del entorno y todos aquellos que se relacione directa o indirectamente con el

bienestar social, con lo humano, destacando    las  cadenas   productivas.


Desde las perspectivas descritas, el proceso educativo desplegado en los

escenarios de formación, en la universidad venezolana, debe posesionarse

como un proceso comunitario enlazado el currículo, la práctica pedagógica y

a la sociedad en la edificación del conocimiento a través de actuaciones

democráticas, cimentación que se diseña en conformidad con los normas

señaladas en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el

Programa de la Patria (2013 –2019) y la Ley Orgánica de Educación (2009)

que además, encierra la percepción de educación popular para el

empoderamiento del ser humano y el afianzamiento del Estado comunal de

producción,  y   el   auge   de las    cadenas   de producción  agrícolas  y  pecuarias.


En este contexto, la construcción del conocimiento en los escenarios de

formación de los saberes económicos debe iniciar la universalización, como

un espacio de inserción, de formación indisoluble, que respalde la

intervención de la sociedad en la reproducción, categorización y socialización

de ideas. La universidad, desde sus espacios de formación tiene que

expresar el nuevo mandato social, reconocer los requerimientos de la

realidad, a un coloquio con las comunidades, a partir un razonamiento del

aprendizaje que posea real trascendencia. Tal como lo refiere González, H.

(2005: 18)


La integralidad de la formación comprometida con las comunidades

supone la participación en la gestación y realización de proyectos

concretos en beneficio de esas comunidades, el estudio de

problemas, contrastando teorías y realidades, la reflexión crítica

individual y en grupo, donde los profesores orientan las actividades

con base en su experiencia y promueven la inmersión de los

estudiantes en las disciplinas de estudio y en el hacer

transdisciplinario de trabajar con las situaciones reales, en diálogo

constante y por tanto en continuo aprendizaje de todos quienes

participan.

No se trata de clases e instrucción sino de estrategias que originen

autonomía, escenarios de aprendizaje exhaustivo, que trasladen los espacios

de formación a los diferentes Municipios. Aprendizaje que se encamine a los

espacios locales y regionales, teniendo presente la cultura de cada localidad

con sus requerimientos, acervos, reclamos y potencialidades. Se trata de

fomentar conocimientos populares y productivos con acercamiento social,

con arraigo e intención, sumergidos en un sitio concreto pero con enfoque

integral, consustanciado con el fomento del progreso endógeno y sustentable

de cada una de los territorios, de modo que los escenarios formativos se

propaguen a todos los contornos de la existencia social y no se limiten a las

aulas.


Constituir, desde los escenarios de formación, mallas de discernimiento y

aprendizaje para la incubación, innovación y adjudicación social del

conocimiento en áreas desde las que se pueda servir a la Nación y participar

vivamente en la articulación y colaboración responsable entre universidades,

en relación con las organizaciones del Estado, empresas sociales en función

de una formación pertinente. Igualmente, se tiene que incentivar la

procreación de diseños económicos novedosos orientados en los modelos de

desarrollo sustentables, endógeno, cogestión, autosustentables, entre otros,

contribuyendo en la edificación de la sociedad inclusiva.


.

Otro aspecto a considerar en los escenarios de formación de los saberes

económicos está asociado a las nuevas posturas de vida, a una experiencia

política diferente, orientadas al cambio de las relaciones interpersonales,

pero además con un diseño económico que rompa con las corrientes

mercantiles y presupuestarias, la sobreproducción y el manejo del consumo.

Redelinear las vías de producción social, para hacer sostenible un esquema

de vida, valorando el trabajo, minimizando la brecha productores y medios de

producción, interviniendo el régimen del mercado y a la mercantilización del

trabajo para ponerle fin.


A tal efecto, los escenarios de formación de los saberes económicos son un

pilar para el fortalecimiento de la economía popular, el utilización eficaz de

los recursos, el progreso del aparato micro financiero, de las acciones de

comercialización en los sectores de la economía popular y la producción del

conocimientos científico para el manufactura y distribución de la materia

prima. Además de la generación de diferentes maneras de asociación

comunitaria respaldada por la iniciativa popular.


Por otra parte, el estudiante que interviene en un proceso de enseñanza y

aprendizaje emancipador y conectado con su contexto debe motivarse a

deliberar en sus escenarios de formación sobre ideas que propicien

incrementos en la producción agrícola, industrial, turística y otros servicios

con el fin de incentivar la intervención protagónica para conseguir la

confianza alimentaria y la soberanía en las áreas industriales y de servicios.

Los pedagogos actualmente tienen un papel protagónico en entusiasmar a

sus educandos por participar en un diseño productivo sustentable.


Estas deducciones evidencian que la enseñanza de las asignaturas del

campo económico, deben alcanzar nuevos caminos que promuevan la


adecuación de sus contenidos al presente, a los cambios socio-económicos

que la dinámica actual impone y las nuevas tendencias que adquiere la

educación dentro de su proceso transformador. Ante este panorama, es

necesario revisar la forma en la que el personal docente organiza sus

actividades para la facilitación del aprendizaje de las asignaturas del campo

de las ciencias económicas, las relaciones docentes-estudiante y como estas

influyen en el proceso, la participación de los actores en el quehacer

educativo, de qué manera los escenarios de aprendizaje influyen en la

enseñanza popular y productiva, así como la disposición que puedan tener

los docentes de asumir los cambios y el estudiante en participar en forma

dinámica de dichos procesos de transformación.


Estas inquietudes cobran sentido en la necesidad de reflexionar sobre los

escenarios de formación de los saberes económicos encaminados hacia una

educación popular y productiva, con la visión de hacerlos más humanos;

donde el docente internalice el significado de su misión dentro de la

educación universitaria y la responsabilidad que tiene de dirigir con acierto al

futuro egresado para que se inserte en el campo laboral con las herramientas

que necesita para ello producto de un proceso formativo con una función

transformadora que busque vincular su naturaleza humana, social y cultural

con los cambios que se originan y requieren en su entorno.


En tal sentido, el estudio tiene como norte una construcción teórica que

ayude a reflexionar sobre la elaboración de conocimientos desde las

instituciones de educación universitaria con una visión actual donde lo

ideológico, cognitivo y la realidad sea diferente a la idea de universidad

medieval. Repensar las implicaciones del nuevo conocimiento en la

orientación humanista que admita que la producción de saberes debe estar

en consonancia con lo que el contexto requiere. Discurrir sobre la

importancia de la transdisciplinariedad del conocimiento para formar un


entramado que tenga como propósito aportar nociones acertadas; además,

de la relevancia que las instituciones universitarias tienen en la construcción

de una sociedad en consonancia con su contexto, con el momento histórico

en el que se desarrolla y con su compromiso político y económico.


Con base en estas ideas surge la inquietud de indagar los criterios que

orientan la producción del conocimiento en los escenarios de formación en la

Universidad Politécnica Territorial en el campo de los saberes económicos en

un contexto de noveles requerimientos para el individuo en lo que se refiere a

sus procesos de creación y apropiación del conocimiento y el perfil del

alumno que supone una profesionalización que según Ávila (1997:2) “debe

interpretar su complejidad del mundo de acuerdo a su postura filosófica, sin

dejarse influir por interpretaciones del profesor”. Por lo que la concepción de

los nuevos escenarios de formación en el campo de los saberes económicos

requiere de una reciprocidad y de una ideología crítica y reflexiva que

vincule el quehacer en los espacios de creación de conocimiento con las

comunidades de influencia de la Universidad Politécnica Territorial.


Lograr esta tarea en los alumnos, investigadores innatos, apunta a especular

sobre un nuevo pensamiento y accionar en los escenarios de formación de

los saberes económicos hacia una forma de creación de conocimiento más

complicado, amplio e investigativo que responda con soluciones a un mundo

repleto de problemas financieros, ecológicos, raciales, de alimentación,

políticos entre otros.

LA PRODUCCIÓN Y EL MERCADEO AGRARIO.


 



Se les asegura a los estudiantes que los supuestos cimentados en la ética de

mercado son excelentes para el perfeccionamiento económico de una nación

y por ende incrementa su calidad de vida. Se infunde la idea de que el

organismo regulador predilecto es el mercado y que cada individuo que

busca su provecho personal genere utilidades. Además se les hace creer, a

los jóvenes en formación, que esencialmente la actividad económica en las

comunidades reposa en los estatutos del mercado y en la relación del

beneficio individual y la competitividad. Por otro lado, se fomenta en los

escenarios de formación la idea de que una sociedad es dinámica cuando

existe acumulación de capitales. Las corrientes económicas y políticas son

grabadas en los discípulos incitándolos a reflexiones que pretenden explicar

los pocos adelantos en ciertas áreas con razones territoriales y étnicas.


Aún más, se intenta inculcar los educandos que por tener cultura católica,

hispana, aborigen y africana hace que los seres humanos que viven en

condiciones de minusvalía no tienen disposición para el trabajo ya que son

unos bárbaros sin conocimientos sobre la ética del capitalismo. Además,

argumentan la sumisión a las fuerzas económicas con actitudes como las

denunciadas por Zumeta (1997:7), en la que expresa que:

Las necesidades del progreso moderno les imponen a los grandes

Estados industriales como condición de mantenimiento de su

poderío, el deber de activar la producción de las materias primas

de que sus industrias se alimentan, y el de estimular, al propio

tiempo, el comercio de sus productos. Por cuanto es constante que

esa doble capacidad productora y consumidora crece en cada

pueblo en razón directa del grado de civilización alcanzado por ese

pueblo, la tendencia moderna en la lucha por ambos mercados, es

la adquisición de territorios incultos a fin de elevar, al menos, el

nivel de la civilización en tres los territorios los pobladores de lo

conquistado y explotar sus riquezas.

Estos dispositivos económicos son transferidos en los espacios pedagógicos

para argumentar la privatización de las riquezas, y para amparar la

dominación y aprovechamiento de los recursos por razón ideológica y

cultural. En este sentido dijo Zumeta (1997:7):


Los pueblos que no pueden explotar las riquezas de su suelos, y

poblarlas soledades que el ocaso geográfico, o el político, encerró

dentro de sus fronteras menoscababan en esa medida la labor

universal, y es altamente moralizador que los más aptos y

laboriosos ocupen lo que injuria mantiene ocioso. Los bosques

son del leñador, los capos de quien cultiva, los ríos de quien

canaliza y navega. Es la brega inmemorial de los pueblos y las

razas que representan las más avanzadas formas del progreso,

contra los pueblos y las razas que representan los infinitos

matices del estancamiento y la barbarie.


Y se intentan emplear ese adoctrinamiento en los espacios en que confluyen

catedráticos y educandos para la creación del conocimiento insistiendo en

que no se tiene la habilidad para impulsar los razonamientos que se poseen

como lo solicita los objetivos de la civilización presente. En lugar de esto se

deberían abordar los escenarios de formación de los saberes económicos

desde otra aspecto que consienta asimilar el atraso y la adversidad en

Venezuela con una actitud crítica hacia la repartición del patrimonio nacional.

Tal como refiere Maza (1987: 15) cuando expresa que se requiere formar a

los alumnos con objetivos factibles, sólidos y compartidos por las distintas

parcelas de la sociedad que le den preferencias a:

la seguridad alimentaria, el aprovechamiento racional de los

recursos naturales, la valoración del potencial humano, la opción

tecnológica adecuada a un país de dimensión intermedia, la

sustentación real de la claridad de la vida, la equidad de la

distribución de ingreso, la autonomía relativa del desarrollo en un

mundo cambiante. Como orientación estratégica de la acción. La

maximización del excedente social, en lugar del estatal o privado.

.

Esto con la seguridad que se debe producir una dinámica histórica novedosa

para conseguir un tipo de progreso con justicia, ya que la mejora sustentable

o sostenible indemniza las penurias contemporáneas sin complicar la

capacidad de las posteriores generaciones de subsanar sus propios

requerimientos. Involucra esta idea el crecimiento de la capacidad de la

sociedad para potenciarse con la intención de establecer una civilización

fundada en la ética, la justicia, el respeto por la variedad cultural, la defensa,

la imparcialidad y la independencia. Así como, la formación de los educandos

para apropiarse de las nociones económicas sobre la sustentabilidad y sus

alcances con relación a la capacidad de auto gestión, crecimiento

permanente y repartición equitativa de las utilidades.


Para atender lo planteado, la transformación universitaria convoca los

cambios en materia del accionar docente, de contenidos, estrategias y de los

escenarios de formación. Emplaza a mirar las partes y el todo desde sus

múltiples dimensiones y en todas sus complicaciones. Es por ello que es

fundamental que los profesores sean conocedores del saber que imparten,

de las estrategias que pueden ser aplicadas para adecuar en o los ambientes

y promover el interés de los estudiantes, de este modo se podrá estimular la

capacidad de aprender del participante y su curiosidad por comprender la

realidad desde la óptica de su formación como futuro profesional. Para esto,

es el momento de criticar lo que se hizo, se hace y lo que se pretende hacer

a los fines de rescatar la educación universitaria y sacarla del

enclaustramiento y dogmatismo en el que se mantiene desde el siglo

pasado.


Es así como, al revisar lo que se hizo en los escenarios de formación de las

asignaturas incluidas en las denominadas ciencias económicas, se aprecia

que estas están sumergidas en el pensamiento positivista, desde el que

todos son considerados iguales y deben cumplir pasos y procedimientos tal y

como se establecen sin aceptar modificación alguna. No hay comprensión

sino descripción de situaciones desligadas de la realidad social, económica y

política del momento histórico en el que se encuentran. Se evidencia a través

de estos supuestos una falta de significado de lo aprendido quizás por lo

rígido del proceso y el dogma de la enseñanza que ha sido afianzado en el

sistema educativo como norma y forma de desarrollar el acto de aprender.


Como lo sustento Leff (2004:55), “la crisis actual del conocimiento, en lugar

de construir al mundo lo ha destruido al privilegiar el predominio de la

tecnología y la ley del mercado, produciendo consecuencias negativas”. Los

escenarios de formación de las asignaturas de las ciencias económicas son

diseñados para reproducir nociones técnicas sin importar sus alcances. Se

supone que el conocimiento sirve para mejorar la calidad de vida; sin

embargo, en las aulas de clase se coarta la creatividad del individuo

encerrando los saberes en un área especializada y olvidando su entorno

natural. Los escenarios donde se desarrollan los saberes se han construido

sin pensar en la realidad existente, por el contrario es una experiencia de

alienación del individuo y una expresión de dominio del docente sobre el

alumno.


Con respecto a lo que se hace, la creación del conocimiento en los

escenarios de formación de las ciencias económicas se realiza sin que el

profesor internalice lo pertinente a lo complicado del proceso que encierran la

creación de una nueva postura ante los contenidos de los programas, donde

se mezcle ideologías, corrientes del pensamiento, razonamiento,

discusiones, creatividad, imaginación, entre otros. En ese sentido, Mayorga

(2006:52) expresa que los “contenidos conceptuales tienen el poder de

producir efectos integradores del conocimiento, registrando la

multicasualidad de los procesos que condicionan las transformaciones

sociales”. Se requiere, entonces, darle un nuevo significado a la formación

del individuo que será el que con su accionar debe comprometerse a

remediar los problemas sociales; ya que actualmente se ha disipado su

función ante su entorno inclinándose por la reproducción de conocimiento

que se produce desde las esferas del poder.


Esta situación ha convertido a los procesos de enseñanza y aprendizaje en

una repetición de nociones que no se crean dentro de los escenarios de

formación de las ciencias económicas y de ninguna otra rama del saber. Este

desgaste del sentido de la enseñanza propone a gritos “… la refundación del

papel de la educación en esta nueva era planetaria; es la manera de

concebir la universidad que viene en el torrente de un cambio civilizacional

de gran envergadura” (Lanz y Fergunson, 2008: 10).


En ese orden de ideas, es importante reflexionar sobre el papel del docente

en la formación del individuo inmerso en una universidad que posea como

eje cognitivo la investigación, la transformación del contexto, la unión de

saberes a partir de su quehacer, que promueva una lógica diferente del

pensamiento desde donde se visualice una diatriba que genere

conocimientos con conciencia social; en el que esté involucrado también lo

político y lo ideológico en cuanto que las ciencias económicas deben ser

planteadas en escenarios de formación determinados por un marco nacional,

regional, internacional e institucional desde donde se tomen diariamente

decisiones que puedan afectar los fenómenos económicos.


Sin embargo, las universidades, según lo establece Giroux (2008: 24) “se

encuentran amenazadas por las propuestas ideológicas de corte militarista y

corporativista, que plantean una educación profesionalizante y privada,

dirigida a formar los recursos humanos aptos para enfrentar la productividad

del mercado”. Esta noción de la universidad es la de ser medio para la

formación de recursos humanos que favorecerán la competencia,

soslayándose el trabajo de la educación universitaria como institución

democrática y solidaria en la que es permitido que los docentes y alumnos se

comprometan en una cultura critica, con compromiso y responsabilidad.


Para Guillaumin (2000: 202) “el mayor reto que enfrentan las universidades

es la construcción de modelos propios, que respondan a necesidades locales

y desde las personas que conforman sus espacios vitales”. Estas

transformaciones son requeridas producto de las crisis que ha generado la

falta de identidad de las instituciones de educación universitaria. Promover y

aceptar cambios debe ser paralelo a la conservación de los factores

culturales y con la garantía de lo ético, que permita al participante expresarse

en los ideales de equidad, autonomía y libertad empapados de una variedad

filosófica. Con la capacidad de colocarse en el lugar del otro y crear

condiciones propicias que sean relevantes en el esbozo de proyectos para

mejorar la calidad de vida de la región.


Al respecto, Vallenilla (1984: 62) sostiene que “nada hay de definitivo, hecho

o acabado. Todo cuanto pueda existir es creable, transformable, factible y

perfectible. La capacidad de invención y construcción es capaz de incidir no

solo en la alteridad, sino incluso, sobre su propia vida”. Moldear un individuo

que pueda interactuar con sus semejantes respetando sus opiniones, valores

y condición. Que sea capaz de convivir armónicamente con el otro y con su

región. Consiente de sí y de todos los que lo rodean, requiere de un cambio

ideológico de modo que el estudiante pueda tomar lo mejor de las teorías

como un complemento que les permite caminar con la certeza de haber

derrumbado los muros del totalitarismo. Razonando sobre la ciencia que ya

fue escrita para enfrentar lo lineal de la historia y abrir espacios de crítica.

Construir nuevos entramados que solucionen los problemas edificados desde

la lógica imperante.

TRABAJOS Y PROCESOS DE INVESTIGACION SOCIO TECNOLÓGICOS Y CIENTIFICOS

ACTIVIDAD DESCRIPTIVA DE TIPO SINDICAL Y GREMIAL ENTREGA DE JUGUETES U.P.T.P LUIS MARIANO RIVERA.

 LOGROS    Y PERSPECTIVAS   DE   ENTREGA   DE JUGUETES   AL PERSONAL    DE  LA U.P..T.P   LUIS   MARIANO    RIVERA.