El científico-positivista consiste en la verificación de los pasos irrefutables,
epicentro de avance del conocimiento sustentado en su articulación metódica
creciente, cimiento del método,
canalizado por la lógica los logros de
la relatividad, el diseño de los teoremas matemáticos y físicos que retoman la evolución
y aplicabilidad de los símbolos, signos, ecuaciones, algoritmos y numeración
aplicativas, emparentados a la aparición del deductismo e inductismo, génesis
de las mejoras en la física, re-impulsor de los estudios naturales mediante la diversificación de los
aprendizajes significativos, agentes que
contribuyen a advertir que todo gira alrededor de la concepción central de la
ciencia como eje del quehacer científico y ortodoxo, propio de saberes en
construcción epistemológica y aplicativo, para
reimpulsar el paso a la resistencia cultural de la escuela, como lo plantea
Henry Giroux (1990), en la
redimension de la Universidad secuestrada.
El
fenomenológico describe y explica la
interrelación de agentes
como lo son
el sujeto, el objeto
y su realidad
totalitaria, agentes que
interactúan en una contextualidad realista
y vivencial, donde
el sujeto conoce
al objeto en sus
múltiples facetas y describe la
conexión con la realidad
existentes, acciones vinculantes
que sustentan el
principio básico y
complejo de la
producción de conocimiento, no
solo para el
uso y la labor
humana, sino para su esencia
formativa y profesional, destacando
la relevancia de los fenómenos de cualquier
naturaleza, social, espiritual, comunicativo como lo cita, Haberman (1978), la racionalidad, bajo competencias
comunicativas y métodos de discusión y socialización de saberes, para
comprender los acontecimientos, dependiendo de su génesis.
El post-positivismo, se inicia
para el siglo XVI, también en la Europa de la época se promueve con la
idea del proceso aplicativo de la producción del conocimiento para lo humano
desde una óptica social basado en el
avance y operatividad de la psicología, la sociología, la historia, la lengua y
la literatura las teorías criticas de los aportes de la escuela de Frankfurt,
la reutilidad práctica del discurso, los niveles de la comunicación oral y
escrita, las redefiniciones del método
científico hacia un ámbito de lo
societal mas humano, racional y aplicativo del conocimiento articulando la ciencia y su concreción tecnológica.
Destacando que el avance del progreso
científico pero ahora hacia un nuevo orden de la realidad práctica de la omnisciencia particular y creativa, por
razón de la funcionalidad de las erudiciones humanas en correlación con las
necesidades de la misma sociedad sean no
solo post-positivistas sino
post-fenomenológicas.
Dentro de las
diversas directrices epistémicas de la postmodernidad y de la futura
ultra-trans-complejidad esencia historicista catalogada como agente clave para interpretar,
el contexto didáctico de la educación universitaria en el tejido
latinoamericano, hispanoamericano y mundial, surge una renovada concepción del currículo,
de la investigación universitaria el
cual consiste en explicar los fenómenos y/o sucesos, mediante el
accionar y actuar humano y de la dialéctica grupal vivencial, sustentado en la
experiencia, nociones axiológicas y operativas (Piaget: 1977), cimentadas
bajo una concepción filosófica y psico-sociológica denominado paradigma
alternativo y/o emergente, nociones técnicas y empíricas que reorganizan una re-contextualizada
visión de los enfoques investigativos de hoy en día, para beneficio de lo
universitario pero también para lo social.
El post-aprendizaje
recondúcente a transportar reflexiones de carácter
socio-metódicas para la
orientación de una
temática cualitativa que incluye
en la transformación de factores vivenciales mediante las
siguientes premisas, los
enfoques sociales que
sustentan la investigación social, fortalecidos
con la pluralidad cognitiva y
metodologica, lineamientos
que ayudan a
comprender el accionar
del sujeto, los aspectos
biográficos para la
investigación realista y comunitaria,
sustentados bajo los
vectores fenomenológicos y etno-metodológicos
de la vida y del aprendizaje cultural humano, donde las concepciones
de la subjetividad
como fuente de conocimiento y por último
los principales elementos
antropológicos sobre el análisis
sistémico humano que ayudan
a comprender un hecho en
particular del saber, de la
unidades curriculares y del quehacer del hombre, que esta
ligado a la
creación cognitiva mediante
el estudio social, simbolizando
la base de
la educación de hoy en día y de la
esencia pedagógica como proceso de
complejidad educativa realista, es una
nueva línea de operatividad formativa y de aprendizaje.
Estos
aspectos epistémicos, sustentan la comprensión filosófica y del inicio
teórico y práctico de cómo surge el conocimiento, primero a manera de concepto
y posteriormente como proceso complejo cognitivo y correlacionante, destacando para
que sirve el conocimiento desde su
empirismo y cientificismo, el logro de la aplicabilidad del mismo y sus diversas ramificaciones en la
tipologia del ámbito cotidiano y realista, condiciones claves para
mejora del esquema socio-integrador e investigativo profesional y universitario
de la reutilidad de los saberes (Morin:
2000), en correspondencia con la emancipación educativa e investigadora
universitaria que promueven la praxis liberadora del currículo emergente para
la estructuración de las acciones
humanas en cualquier escenario social.

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