El
proceso de transformación de los institutos y colegios universitarios en
Universidades implica mucho más que la posibilidad de dictar las llamadas
“carreras largas”. En el centro del cambio está la intención de crear
universidades comprometidas con su país y su pueblo, capaces de generar,
transformar y apropiar conocimiento socialmente útil y apropiado, para
apalancar el proceso de cambio que vive la nación, reconstruyendo su base
ética, social, cultural y productiva para construir una sociedad de justicia e
igualdad. Una de las dimensiones implicadas en el proceso de transformación es
la atención al desempeño estudiantil y a la formación integral, que exige el
replanteamiento del modelo educativo.
Como
revelan diversas investigaciones, la mayor parte de los abandonos de estudios
universitarios se producen en los primeros años. Este fenómeno viene
condicionado por una madeja de factores que abarcan, entre otros: los cambios
psicosociales a los que se ve sometido el estudiante que ingresa a la
universidad, la confrontación con nuevas exigencias y modos de relación, la
distancia entre las expectativas de los estudiantes y las institucionales, la
desmotivación por la carrera elegida, dificultades económicas, altos niveles de
reprobación en las unidades curriculares iniciales, ausencia de vinculación
entre las asignaturas que se cursan y las expectativas de desempeño
profesional, la existencia de niveles de formación desiguales en áreas clave
como la comprensión y expresión y las matemáticas, el desconocimiento de los
profesores universitarios de los perfiles y conocimientos de los estudiantes
que ingresan.
Estos factores son los que han motivado a
establecer un trayecto inicial común a distintos programas, cuyo propósito es
facilitar el tránsito de la educación media a la educación superior. Se plantea
como un trayecto común a distintos programas para posibilitar el
redireccionamiento de estudiantes de un programa a otro y promover el
intercambio entre estudiantes de distintos programas, como base para el trabajo
transdisciplinario que caracteriza el estudio por problemas y proyectos que
está en el corazón de todos los programas nacionales de formación.
El gesto inicial de recepción de los
estudiantes, el acompañamiento en esta fase, el conocimiento de la institución
y del programa, la conformación de grupos de estudio, la comprensión e
identificación del proceso de transformación universitaria son elementos clave
del trayecto inicial.
Igualmente se plantea la integración de
estudiantes avanzados como preparadores, para impulsar la solidaridad entre
quienes aprenden e impulsar la consolidación y apropiación de conocimiento de
los estudiantes avanzados, pues como se ha señalado desde distintos contextos,
no se aprende algo completamente hasta que el sujeto no está en el trance de
explicarlo a otros.
Enfoque
El nuevo modelo educativo que impulsan las
Universidades Politécnicas y Experimentales Alma Mater, establece una clara
distancia con el modelo hasta ahora prevaleciente. Algunos de los rasgos
distintivos se señalan en el siguiente cuadro:
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Modelo Prevaleciente
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Nuevo Modelo
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Formación
pretendidamente técnico-científica y sin compromisos, elude los temas éticos,
los enfoques y consecuencias de lo que se aprende. Esta formación, en el
fondo, busca en algunos circuitos la conformación de élites profesionales que
integrarán los círculos dominantes o la capa `profesional al servicio de la
economía transnacional, en otros circuitos plantea una educación de
domesticación, formando operadores acríticos a la medida del capitalismo
dependiente.
En todos los casos,
el modelo impulsa los antivalores del “sálvese quien pueda”, bajo las
premisas del egoísmo individualista.
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Formación con un claro compromiso social, ético y político, bajo
valores de cooperación, solidaridad y justicia social
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Formación
unidireccional. El profesor tiene la palabra, el aprendizaje se reduce a
procesar lo que dice el profesor.
El modelo supone
que aprender es recibir solamente conocimientos previamente elaborados.
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Formación integral, basada en el diálogo permanente entre los
estudiantes, con los profesores y las comunidades, a fin de crear y
fortalecer la cultura de la cooperación y el aprendizaje compartido.
Los grupos de estudio son de primera importancia, el conocimiento se
procesa en interacción con la práctica.
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Carreras
desvinculadas de las realidades nacionales y las necesidades del desarrollo.
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Programas de formación estrechamente vinculados a los planes de
desarrollo.
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El escenario casi
exclusivo de aprendizaje es la clase. Las actividades académicas se entienden
como un espacio separado de la vida social.
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La formación se realiza en las comunidades, las escuelas, las fábricas,
los consultorios populares. Es una formación para el servicio a las
comunidades, arraigada en los contextos sociales.
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El centro de los
planes de estudio son las asignaturas.
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Los programas de formación giran en torno a proyectos, realizados
conjuntamente con las comunidades, planteando y abordando problemas reales en
contextos concretos.
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Las actividades de
investigación se realizan separadas de las actividades de docencia.
La innovación y la
transferencia de conocimiento no se consideran una prioridad universitaria.
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La investigación y la innovación forman parte integral de la formación.
En la investigación participan profesores y estudiantes, en grupos
interdisciplinarios, abordando los problemas que surgen de la práctica.
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Asignaturas
fragmentadas. Cada unidad de conocimiento aparece desvinculada de las demás.
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Las unidades curriculares lejos de estar fragmentadas y con un
componente puramente conceptual, están integradas y vinculadas entre sí y con
las prácticas de campo.
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Las comunidades están permanentemente presentes en los espacios
universitarios, que se convierten en áreas al servicio de la comunidad, para
la participación, discusión y búsqueda de soluciones para los problemas
éticos, políticos, sociales, culturales, ambientales, científico, técnico y
económico.
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El reto del trayecto inicial es sentar las
bases para que el nuevo modelo sea apropiado por los nuevos estudiantes, al
tiempo que se producen las transformaciones institucionales que tienen que ser
protagonizadas también por profesores y profesoras, empleadas y empleados,
obreros y obreras, así como por las comunidades a las cuales sirven. El
trayecto inicial forma parte de un proceso de construcción de ese nuevo modelo
educativo que no puede estar libre de contradicciones y errores, pero que debe
defender en cada momento su identidad y fines. Es un reto creativo, en el que
invitamos a los nuevos estudiantes a asumir otra forma de aprender y de
formarse, en el que necesariamente las viejas costumbres reaparecerán y
coexistirán con las nuevas búsquedas.
Algunos
elementos claves
- Se
parte de que los nuevos estudiantes requerirán un mayor acompañamiento en
el trayecto inicial que en los trayectos posteriores del programa. Por
tanto, debería favorecerse la presencia diaria, el acompañamiento docente
(en clase, horas de consulta y actividades extracurriculares). Asimismo,
se plantea la incorporación de estudiantes avanzados como preparadores,
entendiendo su trabajo como un elemento fundamental para fortalecer el
acompañamiento a los nuevos estudiantes.
- Se
favorecerá la conformación de grupos de estudio. El grupo aparece como
escenario de diálogo, construcción e intercambio de saberes y
experiencias, confronta a cada quien continuamente con otras perspectivas,
enseña a trabajar en equipo, bajo principios de solidaridad, cooperación y
complementariedad. Constituye al mismo tiempo un importante factor de
retención. Los grupos deberían responsabilizarse por cada uno de sus
integrantes e impulsar su formación, ayudar a resolver problemas, fomentar
la comunicación. Además de los grupos estudiantiles que se fomentan, cada
sección debe entenderse como un grupo de estudio, una unidad de batalla
por el conocimiento, donde se comparten roles y se asignan y evalúan
responsabilidades en función de los objetivos comunes.
- Los
estudiantes deberían, durante el trayecto inicial, familiarizarse con la
institución, sus servicios, instalaciones y personal. La visita guiada, la
integración a grupos estudiantiles, la realización de actividades
culturales, deportivas y ambientales, la participación en el mejoramiento
de áreas de la institución son actividades especialmente útiles en este
sentido. El fomento de la corresponsabilidad en el mejoramiento y
mantenimiento de las instalaciones educativas, tanto como el uso fluido de la biblioteca y los
centros de computación e información son objetivos de este trayecto.
- Igualmente
resultan indispensables el conocimiento e identificación con el ejercicio
profesional, desde una perspectiva crítica. La conversación y entrevista a
profesionales en ejercicio, el levantamiento de las expectativas
comunitarias sobre el ejercicio profesional en el área correspondiente, la
revisión y conocimiento de los planes y proyectos locales, regionales y
nacionales vinculados con la profesión, el conocimiento del programa de
formación y sus bases curriculares, la investigación sobre el ejercicio
profesional en el mundo, la discusión entre los estudiantes, con otros
profesionales y con las comunidades sobre la profesión y sus retos éticos,
sociales y técnicos, deberían formar parte de este trayecto inicial.
- La
organización de las actividades de reconocimiento de la profesión debería
facilitar que estudiantes de distintos programas participaran, para
fortalecer o redirigir su elección de programa.

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